MIREYA CASAL / AHORACANADA.COM
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ORONTO, 5 de mayo.- Investigadores de las universidades de Michigan, en Estados Unidos y de Montreal, en Canadá, han comprobado con un estudio conjunto que el tiempo que los niños pasan delante de la televisión cuando apenas tienen 2 años pasa factura más adelante, empeorando su rendimiento académico, su salud y su estilo de vida.
Así lo aseguran en un artículo publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, tras analizar los resultados de una investigación con más de mil 300 niños que pretendía determinar el impacto de la televisión en los niños pequeños y sus consecuencias futuras.
Para ello, se pidió a los padres que detallaran en un cuestionario cuántas horas estaban sus hijos frente al televisor a los 29 meses de edad (2 años y cinco meses) y nuevamente a los 53 meses (4 años y cinco meses).
Con apenas 2 años, veían la televisión poco menos de nueve horas a la semana, mientras que a los cuatro años el promedio no superaba las 15 horas. En cambio, detectaron que el 11 por ciento de los niños de 2 años y hasta uno de cada cuatro (23%) de los de cuatro años veían más del límite máximo recomendado (dos horas al día).
En estos casos, los investigadores hicieron un seguimiento hasta que los pequeños cumplieron 10 años, pidiéndole a sus profesores que evaluaran su desempeño académico y psicosocial y sus hábitos de salud, así como que midieran su índice de masa corporal (IMC).
Los resultados mostraron que quienes veían más televisión a los 2 años participaban menos en clase y sacaron peores notas en Matemáticas. Igualmente, se observó una menor actividad física y un aumento del IMC ligado a un mayor consumo de refrescos.
"Cada hora adicional de exposición a la televisión correspondía con una futura reducción en su participación escolar, un mayor acoso por parte de los compañeros, una vida más sedentaria, un alto consumo de comida basura y eventualmente un mayor índice de masa corporal", explica en declaraciones a la BBC, recogidas por AHORACANADA.COM, la doctora Linda Pagani, quien dirigió la investigación.
A su juicio, "la primera infancia es un período crítico para el desarrollo cerebral y la formación de la conducta" por lo que el tiempo que se pase delante del televisor es "tiempo que el niño podría pasar comprometido en otras actividades más enriquecedoras y en tareas que mejoren su desarrollo cognitivo, conductual y motor".
Además, pese a que pensaba que "este impacto desaparecería cuando el niño cumpliera 7 años, es bastante desalentador el hecho de que los resultados negativos continúen hasta los 10 años".













