SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM
Segunda razón: A otro chico le cuesta relacionarse con sus compañeros porque tiene un problema de peso. La profesora María Campodonico les comenta a los chicos populares por qué vale la pena pasar tiempo, conocerlo y hacerse amigos.
Tercera razón: Una estudiante y su familia no tienen para comprar comida. La profesora María Campodonico adquiere víveres para ellos.
Cuarta razón: Un chico tiene una tremenda sed por hacer grandes cosas. La profesora María Campodonico le asegura que todo es posible si él quiere. Hoy él es un exitoso joven empresario que coordina una agrupación sin fines de lucro.
Por ésas y muchas, muchas otras razones, el periódico Toronto Star distinguió a María Campodonico como la mejor maestra del año, después de que una colega la nominara y sus alumnos, los padres de familia, la policía y la comunidad de Parkdale la secundaran.
La puerta de Camponico siempre está abierta
Campodonico simplemente “se lleva puesto el traje” de profesora al salir de la escuela, asegura Gladys Rivera, la madre de una alumna. Y es que la profesora, trabajadora social y amiga de los 130 estudiantes del colegio donde da clases, siempre tiene tiempo para brindarle atención a cada uno de sus alumnos.
Campodonico llegó a Canadá cuando tenía 13 años. Se graduó de York y de la Universidad de Western Ontario, y actualmente es presidenta del Consejo de directores de la red de Eduación de Hispanoparlantes. A pesar de que podría ser vicedirectora o directora, Campodonico prefiere estar en las trincheras; es decir, en el salón de clases.
Implementó un programa de desayunos para evitar que los chicos tuvieran hambre y no se pudieran concentrar y aprender y es el canal mediante el que los adolescentes envían a naciones menos favorecidas productos imperecederos que ellos mismos han recolectado.
“Cuando los chicos vienen a platicar conmigo, mi puerta está abierta. Yo no veo qué traen puesto o si llevan los pantalones debajo de la cintura… Yo los veo a los ojos. Cuando los miras de frente y les hablas bien, ellos saben que los respetas”, asegura Campodonico.
*Con datos del Toronto Star.













