ROMINA BLAS / AHORACANADA.COM
VANCOUVER, 4 de octubre.- Una década de descubrimientos oceanográficos de la comunidad científica mundial se está presentando en Londres con motivo de la clausura del primer Censo de la Vida Marina, un macroprograma de exploración en el que han participado 2 mil 700 investigadores de más de 80 países, entre ellos Canadá.
Quizás el resultado más importante es la base de datos conseguida sobre la diversidad, distribución y abundancia de todo tipo de especies en los diversos escenarios de los mares: de los microbios a las ballenas, de los polos a los trópicos, de las playas a las profundidades abisales. Un retrato que, como señalan los científicos participantes, establece una referencia imprescindible para detectar los cambios que se produzcan en este siglo.
"Conseguimos superar las dudas iniciales sobre que fuera posible hacer un censo, así como las dificultades extremas que plantea la naturaleza", declara Ian Poiner, presidente del comité científico del programa. "La edad del descubrimiento continúa. Este viaje cooperativo internacional del siglo 21 ha definido sistemáticamente por vez primera tanto el océano conocido como el vasto e inexplorado todavía desconocido".
Por su parte, Michael Graham, investigador de la Fisheries and Marine Institute of Memorial University de Newfoundland, afirma: "Todos somos ciudadanos del mar. Toda la vida en la superficie terrestre depende de la vida oceánica, que proporciona la mitad de nuestro oxígeno, gran parte de nuestros alimentos y regula el clima. La participación de Canadá en este proyecto es una muestra del compromiso que significa para nosotros la salud del mar".
El Censo de la Vida Marina ha encontrado una inmensa e imprevista maraña de especies, una gran biodiversidad, que aumentó el cálculo de las especies marinas conocidas desde alrededor de 230 mil hasta casi 250 mil, aunque el número total estimado es de un millón.
También ha documentado las alteraciones en poblaciones y hábitats debidas a la acción del hombre. Según uno de sus fundadores, Jesse Ausubel: "El censo encontró océanos cada vez más llenos por el comercio y cada vez más transparente debido a la tecnología, pero también documentó un océano en cambio, más afectado por los humanos y sin embargo menos explorado de lo que creíamos".













