MARCIA KIEGGLER / AHORACANADA.COM
Clinton, quien se encuentra en Ottawa para asistir a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G8, dijo ayer a la prensa canadiense que su país esperaba que las tropas canadienses permanecieran en Afganistán después del 2011.
La respuesta del ministro de Asuntos Exteriores canadiense, Lawrence Cannon, no se hizo esperar: "Nuestra posición es clara; la misión militar de Canadá acabará en 2011".
La respuesta del gobierno canadiense se debe a la presión de la ciudadanía y la Oposición. Canadá tiene 2 mil 500 soldados en Kandahar, una de las zonas más conflictivas del país, y ya son 144 los soldados canadienses que han perdido la vida en el conflicto; estamos hablando de la tercera mayor cifra de bajas después de EU e Inglaterra.
¿Y los aborígenes?
La secretaria de Estado estadounidense llegó a Ottawa con la espada desenvainada y no sólo se mostró en contra de la decisión canadiense de abandonar Afganistán, sino también se quejó de que varios países no hubieran sido invitados a la reunión sobre el Ártico llevada a cabo en Canadá.
Entre los invitados están EU, Rusia, Dinamarca y Noruega, pero Suecia, Finlandia e Islandia, así como representantes de grupos indígenas inuit, fueron excluidos de la reunión y han protestado por ello.
Estas ausencias provocaron la crítica de Clinton a Canadá, que se tradujo en su negativa a asistir junto con Cannon a la rueda de prensa celebrada al término del encuentro entre los cinco países.













