ANA NEGRETE / Agencias
Más de diez mil personas requieren de comida en El Salvador; Canadá como España, EU y México han comenzado sus labores de apoyo tras las inundaciones del huracán Ida.
Los antiguos mayas, que vivían donde hoy se asienta El Salvador, tenían un gran respeto por el agua y la lluvia, símbolo de vida.
Sin embargo, el huracán Ida ha traído al menos 150 muertos y con su paso se llevó el pasado, dañando zonas arqueológicas; el presente, arrasando viviendas y escuelas, y el futuro: las cosechas.
El ministro de Agricultura, Manuel Sevilla, recordó que en la zona más afectada por las lluvias se siembra el 40% de los granos básicos de todo El Salvador.
La Asamblea Legislativa de El Salvador ha declarado el estado de calamidad pública y desastre nacional.
Seis provincias han resultado las más afectadas: La Libertad, San Salvador, Cuscatlán, La Paz, San Vicente y Usulután, ubicadas en el centro del país. De los daños materiales y económicos no se tienen datos aún; habrá que esperar a la llegada de una misión evaluadora de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
Al momento, se han habilitado 87 albergues donde están refugiadas más de 10 mil personas, en especial mujeres, ancianos y niños. Los hombres y jóvenes remueven escombros para buscar a los desaparecidos o han quedado al cuidado de las pocas cosas que el agua no se llevó.













