Igor Sutiaguin, el analista militar ruso que cumplía una pena de 15 años por trabajar para la agencia de espionaje de Estados Unidos la CIA, fue trasladado de Moscú a Viena para volar de ahí a EU con el resto de los sospechosos espías canjeados.
Sutiaguin es un científico especialista en armas nucleares y oficial del Ejército ruso que trabajó en EU y Canadá. Al parecer, Sutiaguin aprovechó su estancia para compartir secretos de Estado con los servicios de inteligencia de EU.
El canje
De los 10 espías que EU detuvo el 28 de junio nadie sospechaba nada. Al darse a conocer la lista en los medios, surgieron los comentarios: "¿De verdad la periodista peruana Vicky Peláez y su esposo son espías?", "No puedo creer que la señora Fowley sea una espía rusa", "¿los Murphy?"; "¿Donald, el que fue compañero en Harvard del presidente de México Felipe Calderón?".
Pero era cierto, entre los espías que EU intercambió se encuentran la periodista Vicky Peláez, su esposo, el conocido hasta ahora como Juan Lázaro y cuyo nombre real es Mikhail Anatonoljevich Vasenkov; Anna Chapman; el matrimonio Cynthia y Richard Murphy, Mikhail Kutsik (conocido como Michael Zottoli), Natalia Pereverzeva (conocida como Patricia Mills) y Mikhail Semenko, así como los conocidos por Tracey Lee Ann Foley y Donald Howard Heathfield.
A cambio, Rusia liberó a Igor Sutiaguin, Alexandre Zaporojski, Guennadi Vassilenko y Serguei Skripal.
Muchos espías, pocos secretos
Aunque este caso de intercambio de espías debía realizarse bajo el más estricto silencio, sabemos bastante acerca de ellos. Sobre Ana Chapman, conocemos que es una guapa joven de 28 años famosa más por su presencia física al estilo de las espías de James Bond que por sus dotes como agente de inteligencia.
¿Vicky Peláez, una espía?
"¿La conoces?", me pregunta un amigo. Vicky Peláez es periodista, como tú. Trabaja en La Prensa, de Nueva York. Efectivamente la conozco… no a ella personalmente pero sí conozco sus columnas semanales, donde abordaba temas de justicia social.
Ella, una peruana de 55 años, es acusada junto a su segundo esposo el uruguayo Juancho Lázaro de ser agentes de la Federación Rusa. Se asegura que recibieron entrenamiento intenso en lenguas, escritura invisible y telecomunicaciones, antes de llegar a Estados Unidos.
Es más, se documenta que Peláez recibió un paquete con dinero en el 2000 en un parque de un país sudamericano de un representante del gobierno de Rusia.Y que su esposo también recibió dinero en el 2007.
El espía número 11, un canadiense
La lista de espías llevaba 11 nombres, pero sólo 10 subieron al avión. ¿Dónde quedó el undécimo espia? Se esfumó.
El canadiense Robert Christopher Metsos, de 55 años de edad, que fue arrestado el martes pasado en Chipre acusado de pertenecer a una banda de espías rusos que operaba desde hace años en Estados Unidos, desapareció apenas 24 horas después de que un juez le concediera la libertad bajo fianza.
Metsos no se presentó en la comisaría de policía de Larnaca tal y como había ordenado el tribunal, y aunque se le retiró el pasaporte para evitar que escapara, el canadiense anda prófugo desde entonces.













