REDACCIÓN / AHORACANADA.COM
Se escuchan los gritos de la gente enterrada entre las ruinas pidiendo ayuda. "Es el infierno", asegura Kristie van de Wetering, trabajadora de Oxfam Internacional, desde el lugar de la tragedia.
A las 16.53 un fuerte temblor desató el pánico entre la población. Era un sísmo de magnitud 7.3 en la escala Ritcher.
La Cruz Roja estima que podría haber hasta 3 millones de personas afectadas por el terremoto y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según el vocero Paul Conneally.
Muchas personas seguían atrapadas entre escombros, pero la destrucción era tan grande que sólo se podía estimar que la cifra de muertos sería de miles de personas, entre ellas el Arzobispo católico de Puerto Príncipe, así como el jefe de la misión de ONU.
En tanto, el presidente haitiano, René Preval, dijo temer que miles de personas hayan muerto como consecuencia del poderoso sismo que azotó su país, derrumbando el Parlamento, escuelas y hospitales.
En su primera entrevista desde el terremoto del martes, Preval dijo al diario Miami Herald que las escenas en la capital, Puerto Príncipe, son inimaginables.
"El Parlamento colapsó. La oficina de impuestos colapsó. Las escuelas cayeron. Los hospitales han quedado destruidos", dijo.
"Hay muchas escuelas que tienen a mucha gente muerta adentro".
"Camino por encima de cuerpos sin vida. Mucha gente se encuentra debajo de los edificios. El hospital general colapsó. Necesitamos apoyo. Necesitamos ayuda. Necesitamos ingenieros", pide con la voz entrecortada la primera dama del país, Elisabeth Preval.













