SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM
Su Presencia, como llaman al décimo cuarto Dalai Lama, se encuentra de nuevo en Canadá, "un lugar del que ya no soy ajeno" para participar en la Cumbre por la Paz que se organiza en Vancouver.
En su anterior visita al país, AHORACANADA.COM tuvo la oportunidad de conversar con este hombre que reencarna a Buda. He aquí su mensaje acerca de la felicidad.
¿Cómo pueden una madre en Africa que ha perdido a sus hijos por el hambre, un pequeño víctima de la guerra en Colombia o un Dalai Lama en el exilio ser felices?
Él lanza una enorme sonrisa y responde: "La felicidad es el propósito de la vida. Todos nuestros actos deberían estar encauzados a conseguir la felicidad. He perdido mi casa y mi país. A los 15 años tuve que asumir una tremenda responsabilidad y llevo más de 45 años fuera del Tibet. En mi vida he sido testigo de grandes injusticias, pero fui al médico la semana pasada y dice que estoy muy bien de salud. Eso me dice que si vivimos felices, tendremos una existencia más sana. Yo soy feliz y busco que los demás lo sean".
- ¿Hay alguna receta para conseguir la felicidad?
Si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán el profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad. Todo está en la paz interior --y entonces se detiene para asegurarse de que su interlocutora está prestando atención y le advierte: “Esto es muy importante: Sin paz interior, por muy cómoda que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes causas y eso no es bueno para el alma”.
- Se dice que Occidente peca de materialista…
"El progreso material es por supuesto, importante para el avance humano. En Tibet, por ejemplo, dimos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación”, responde y lanza una carcajada celebrando su respuesta.
“El desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio".
Y quien mejor que un premio nobel de Paz para hablar de ella. "La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura inflingida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la insensata deforestación de un país vecino. La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está alimentada y donde los individuos y las naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor, sólo se puede lograr a través del desarrollo de la paz mental".
El lider temporal tibetano afirma que la responsabilidad no descansa sólo en los líderes de nuestros países o en aquéllos que han sido elegidos para hacer un tabajo concreto. Está individualmente en cada uno de nosotros.
Agrega: "La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con todos a nuestro alrededor. Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz puede ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayuda también a nosotros a desarrollar paz y felicidad interior. Amemos y seamos felices, ésa es nuestra responsabilidad".
El reto de Tenzin Gyatso
Tenzin Gyatzo, el décimo cuarto Dalai Lama, nació el 6 de julio de 1935 en una familia de campesinos en el pequeño poblado de Takster, a noreste del Tibet. A los 2 años fue reconocido como la reencarnación de su predecesor.
Los Dalai Lamas son la manifestación de El Buda de la Compasión. Dalai Lama significa Océano de Sabiduría. Por lo general, los tibetanos se refieren a Su Santidad como Yeshe Norbu, la Gema que Concede Todos los Deseos o simplemente lo llaman Kundun, La Presencia.
Cuando el décimo tercer Dalai Lama murió en 1935, a través de incontables signos y pruebas, Altos Lamas descubrieron en un pequeño en quien El Buda de la Compasión habría encarnado.
Tenía apenas 15 años cuando tuvo que asumir el pleno poder político tras la invasión China del Tíbet. En marzo de 1959, durante el levantamiento nacional del pueblo tibetano en contra de la ocupación militar china, tuvo que salir exiliado.
Desde entonces ha vivido a los pies de los Himalayas en Dharamsala, en la India. En la "Capital en Exilio" hoy viven unos 130 mil refugiados tibetanos; otros en Nepal, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y otros 30 países. En la pasada década El Dalai trató de abrir puertas al diálogo con el gobierno chino y a la fecha no ha obtenido resultados.
Lo que es más, en 1995 anunció el hallazgo de la encarnación del nuevo Panchén Lama. Era un niño nacido en 1989 en el seno de una familia pobre. Días después, el monasterio donde se hallaba fue tomado por la policía china. Desde esa fecha se desconoce el destino y lugar de detención del niño, considerado el preso político más joven del mundo.













