
ROMINA BLAS / ALBERTA
Las hormigas son decididamente beneficiosas para el medio ambiente. Son consumidoras de desechos, actúan como un “control de plagas” en ciertas plantas, enriquecen la composición de los suelos con los desperdicios que acumulan ordenadamente en sus nidos subterráneos. Sin embargo, una multitud de ellas puede convertirse en un problema si no se toman medidas apropiadas.