PEGGY MULLER / AHORACANADA.COM

WestJet anuncia sus vuelos cancelados para el 19 de abril.
Foto: Tandem Media
El fin de semana se llevó a cabo la entrega de los Premios Juno y cientos de músicos y miembros de la industria del espectáculo han tenido que permanecer en St. John, esperando que se limpie el cielo.
La nube de ceniza del volcán islandés Eyjafjalla provocó un cuarto día de caos aéreo en el continente europeo con 20.000 vuelos cancelados, según la previsión de Eurocontrol, la agencia europea que gestiona el tráfico aéreo. Pero ahora continúa su avance hacia el sur de Europa y América; esta expansión ha obligado a suspender miles de vuelos en 23 países, entre ellos Canadá.
Parálisis indefinida
"Nunca ha habido nada parecido", comentaba ayer un portavoz de la línea aérea alemana Lufthansa, que no tiene un solo avión volando por el mundo.
El peligro para los aviones deriva de que la nube de gases y cenizas puede paralizar los motores y, como dice Joe Sultana, subdirector del centro que gestiona el flujo aéreo en Eurocontrol, "no hay derogaciones en las medidas de seguridad". De ello se deduce que la parálisis en los vuelos seguirá por tiempo indefinido, hasta que la situación cambie.
Aun en el caso de que los cielos se vuelvan a abrir en los próximos días, se tardará en recuperar la cadencia rutinaria, como recordó ayer el secretario francés de Transportes, también asediado por una huelga de los ferrocarriles galos.
Cuando los aviones puedan volver a volar, habrá que trasladar a los pasajeros y habrá también el problema de los aviones y las tripulaciones, con las consiguientes rotaciones. La actual crisis les cuesta a las compañías pérdidas millonarias.
El Eyjafjalla, mientras tanto, sigue expulsando gases y cenizas, aunque con menos vigor que hace unos días. La columna que llegó hasta los 11 kilómetros de altura, ayer oscilaba entre los cinco y los ocho. "La erupción puede seguir así durante mucho tiempo", declaró un geofísico de la oficina meteorológica islandesa.













