AGENCIAS / AHORACANADA.COM
La nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, inició su trabajo con reuniones bilaterales en su despacho del Palacio de Planalto, después de una emotiva ceremonia de asunción y despedida a su popular predecesor, Luiz Inacio Lula da Silva.
Durante su discurso de investidura, Rousseff, una ex guerrillera durante los años 70, cuando fue presa y torturada por la dictadura (1964-1985), asumió un "compromiso con la erradicación de la pobreza extrema" en Brasil, un flagelo que afecta a 20 millones de personas en un país de poco más de 190 millones de habitantes. "Aún existe una pobreza que avergüenza a nuestro país", lanzó ante el Congreso en pleno. "No voy a descansar mientras haya en Brasil brasileños sin alimentos en su mesa y niños pobres abandonados a su propia suerte", prometió.
Rousseff se convirtió el sábado en la primera mujer en ocupar
El ahora ex mandatario, de 65 años, que gobernó durante dos períodos consecutivos de cuatro años cada uno, regresó a la periferia obrera industrial de Sao Bernardo do Campo, cerca de Sao Paulo, donde fue recibido con une fiesta organizada por su Partido de los Trabajadores, que fundó en los años 80. En su primer discurso como ex presidente, Lula dijo que regresaba a su casa "con la cabeza erguida" y "con la sensación del deber cumplido", palabras que recibieron una ovación de los presentes.













