SILVIA MÉNDEZ / Agencias
Hoy es el Día de la Felicidad. El mundo celebra el 20 Aniversario de la Caída del Muro de Berlín.
"Día de la Felicidad". Así ha sido bautizada esta jornada histórica en la que la canciller alemana Angela Merkel ha afirmado que el derribo de los muros que aún quedan en el siglo XXI depende de la disponibilidad de los Estados de transferir competencias a los órganos internacionales "cueste lo que cueste".
Por supuesto, en la celebración no podía faltar el ex líder sindical polaco Lech Walesa y el ex dirigente soviético Mijail Gorbachov.
Bajo una llovizna persistente, los tres cruzaron muy sonrientes, junto con cientos de personas, el puente de la Bornholmer Strasse.
"No es un día de fiesta sólo para Alemania, sino para toda Europa y para las personas que tienen más libertad, desde Rusia hasta muchas partes del mundo", dijo la Canciller.
Merkel agradeció a Gorbachov que hubiera dejado que las cosas pasaran sin reprimir al pueblo de la ex República Democrática de Alemania (RDA) ni los movimientos reformistas en otros lugares.
Saludó asimismo el aliciente del sindicato polaco Solidaridad, el primero en desafiar el yugo comunista, en 1980.
Este antiguo paso fronterizo, uno de los primeros en abrir la noche del 9 de noviembre de 1989, estaba decorado para la ocasión con grandes fotografías en blanco y negro con escenas de aquella noche.
"¡Somos el pueblo!", se oía de nuevo a voces, como en aquel histórico día.
Y es que el 9 de noviembre de 1989, el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse abrió sus puertas de forma que los ciudadanos del Berlín comunista pudieran pasar libremente al otro lado. Miles de berlineses del Este cruzaron ese y otros puestos fronterizos para conocer el otro lado, derribando de forma pacífica un muro levantado hacía 28 años y que separaba no sólo dos mitades de una misma ciudad, no sólo dos versiones de un mismo país, la RFA y la RDA, sino dos visiones antagónicas del mundo, la comunista, que se venía abajo aquella noche, y la capitalista.
Las celebraciones de los 20 años de la caída del Muro comenzaron con un servicio religioso en la iglesia de Getsemani, símbolo de la disidencia de Berlín Este.
Los representantes de las cuatro potencias que ocuparon Alemania desde la derrota en 1945 hasta la reunificación en 1990, Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña y Francia, se reunirán por la noche en la Puerta de Brandeburgo.
La canciller, quien se crió en la RDA y entró en política tras la caída del Muro, reiteró que el impuesto de solidaridad que pagan los alemanes para financiar la Reunificación sigue siendo necesario.













