Ahoracanada

miércoles
08 febrero
2012

Desde acá, en Canadá, hacemos la Revolución

SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM

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Francisco Villa, Emiliano Zapata y otros revolucionarios en Palacio Nacional.
En los años 40, Daniel Cosío Villegas y Jesús Silva Herzog dijeron que la Revolución Mexicana estaba en crisis y que había sido traicionada. En la década de los 60, Stanley Ross se preguntó si había muerto. A un año de su centenario, le preguntamos a historiadores, políticos, maestras, estudiantes y a los otros, a aquellos mexicanos que viven arriba del Paralelo 49 su opinión acerca de la Revolución, de la Revolución Mexicana.

“No es un festejo lo que habría que hacer, más que eso me parece que es un acto de conmemoración que debe invitarnos a la reflexión. Si nos saltamos la reflexión y nos vamos al pulque, los cohetes y el pozole entonces perdimos todo, necesitamos reflexionar, analizar qué es lo que hemos logrado”, afirma, Luis Barrón Córdova, doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Chicago.

“No es un momento de celebración, es un momento de reflexión. Sí hay que conmemorar, pero no gastemos el tiempo en ponerle letreros a las carreteras que dicen Ruta del Centenario sin saber a dónde vamos, o hacer ‘trinovelas’ o relojes de cuenta regresiva o arcos del triunfo, eso me parece un desperdicio; convoquemos a la sociedad a reflexionar, démosle los elementos para que lo pueda hacer y lleguemos al centenario preparados para realmente hacer un análisis autocrítico sobre el estado en el que estamos”.

Por su parte, el abogado Sabino Bastidas Colinas, asegura: “En un país educado durante un siglo para idolatrar la revolución, el cuestionarla y revisarla, a pesar de la alternancia, sigue siendo, en cierto sentido, algo políticamente incorrecto”.

Bastidas agrega que “es claro que tenemos dos revoluciones, una es la revolución como hecho, el acontecimiento, el fenómeno en sí, y la otra, muy clara, es la revolución como narrativa, como cuento, como mito, como construcción ideológica y propagandística”.

Cada una tiene su propia historia. Una es la historia de los hechos, la otra es la historia de los cuentos. Una es la historia de Zapata, y la otra la historia del zapatismo, opina Bastidas, y agrega que “la revolución como proceso histórico claramente terminó. La revolución como narrativa, como mito y como aspiración, vive, está ahí y es algo presente”.


¿Festejo?

“Yo salí de México hace 13 años. Primero viví en el Reindo Unido y luego aquí, en Canadá, pero sigo siendo muy mexicano. Sin embargo, no creo que haya algo que celebrar. Las clases modestas en México siguen luchando por las mismas causas que las llevaron a rebelarse durante el porfiriato como el derecho a la tierra, al trabajo, a la educación y a un salario digno”, afirma el economista Miguel Yáñez.

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Adelita y otras soldaderas.
“Aunque ya no hay tiendas de raya, sigue habiendo estilos y sistemas de opresión que en mucho las recuerdan. Hay tantos y tantos mexicanos a los que de plano la Revolución no ha hecho justicia”, agrega Yáñez.

La maestra Elvira Rojas lleva la historia que aprendió en México a su casa, en North York, en Ontario. “Aprendí que habría que estar orgullosos de nuestros héroes patrios. Yo les hablo a mis hijos de la vida y obra de Madero, Villa y Zapata. Me emociona contarles que gracias a la Revolución las cosas en México mejoraron; por supuesto que hoy en día hay mucha corrupción y violencia, pero es que la Revolución no puede resolver todo y mucho menos el futuro”.

“Podemos estar a favor de los héroes de la Revolución o no, pero no podemos negar que lo que ellos hicieron dio un nuevo rumbo a este país y en ese rumbo todavía estamos encarrilados todos. Creo que con los gravísimos problemas que enfrenta México eso sería lo ideal, que nos unamos a reflexionar sobre lo que se ha hecho a lo largo de la historia para que este país fuera posible y ver qué podemos hacer en el futuro, planear qué es lo que queremos hacer”, opina el estudiante Carlos Díaz.

“Yo creo que la Revolución de México se hace cada día. La hacemos los mexicanos dentro y fuera del país. La hacemos mostrando nuestro profesionalismo, nuestra hospitalidad, nuestra creatividad y enorme talento. Los héroes modernos son la señora que saca adelante a sus hijos, el profesor que se entrega a su trabajo, el inmigrante que destaca”, opina Díaz.

Milan Kundera ha demostrado que para el alma individual, el pasado es más importante que el futuro, pues lo vivido está cargado de improntas, recuerdos y emociones que “marcan” nuestros deseos de futuro. Es mejor un camino intermedio donde, parafraseando las leyes de la física, entendamos que “la historia no se crea ni se destruye sólo se transforma”, o adoptar la máxima cortazariana “a medida que vamos madurando podremos cambiar el futuro y también el pasado”.



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