MARCIA KIEGGLER / AHORACANADA.COM
OTTAWA, 26 de abril.— La hospitalidad y cordialidad típica canadiense parece terminar en la línea fronteriza entre Estados Unidos y Canadá.
En sólo un año, la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá recibió más de 1420 quejas relacionadas con el trato y servicio de los agentes de Migración canadienses.
Aunque visitantes y canadienses suelen encontrarse en los puntos de cruce y aeropuertos con agentes corteses y profesionales, muchos otros se quejan del trato rudo y humillante al que se ven sometidos por las autoridades de migración.
Entre las quejas acumuladas se encuentra una presentada por una mujer acusada por traficar droga en la dona que se estaba comiendo. Otra lee: “Mi esposo y yo planeamos este viaje por 3 años, y justo cuando nos disponíamos a abordar el tren en Niagara Falls, una agente me pidió que dejara de comer esos pretzels. Dijo que era bastante grosero el comerlos a bordo”.
Un visitante estadounidense fue severamente criticado después de informar al agente que se encontraba desempleado. “¿Por qué no ha podido encontrar trabajo? ¿Cuál ha sido su problema para comenzar a trabajar en su país?, le preguntó duramente el agente.
Muchas otras querellas se refieren a haber sido intimidados por los perros policía o a haber sido maltratados verbalmente por oficiales de migración: “¿Pretende ingresar a mi país y así muestra su respeto? ¿Poniéndose maquillaje en la línea de espera? Guarde eso inmediatamente”.













