SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM
TORONTO, 2 de abril.- Empezó como una historia de amor: una chica conoce a otra chica; se enamoran; se casan en Canadá; emigran a Argentina, y podrían haber vivido felices... hasta que se toparon con Migración.
Una española (41 años) y una argentina (52 años) se casaron en Toronto, pero las autoridades de Buenos Aires no dan por bueno su matrimonio y ahora la pareja batalla por conseguir la residencia permanente por agrupación familiar.
Ella, la española, a quien por motivos de seguridad llamaremos precisamente "La Española" enfrenta una amenaza formal de expulsión de Argentina.
La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina simplemente no avala el matrimonio de las dos mujeres llevado a cabo en Canadá en 2008 porque en el país sudamericano no rige una ley que permita el matrimonio de personas del mismo sexo.
De haber permanecido ilegal, "La Española" no habría podido trabajar, salvo "por debajo del agua", ni tener cuentas en el banco o salir de Argentina para visitar a su familia en España, porque al regresar no la dejarían entrar.
"La Española" decidió intentar el camino legal y pidió la residencia permanente ante la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina. Sin embargo, le denegaron la solicitud y le informaron que tiene 30 días hábiles para volver a pedir la residencia, aunque ya no por agrupación familiar.
Además, Migraciones le advirtió que si en ese período no presentaba ninguna petición nueva, se resolvería su expulsión de Argentina.
El caso de "La Española" y "La Argentina" ha despertado la polémica en Argentina respecto al matrimonio homosexual.
Los tribunales argentinos ya han autorizado las primeras dos bodas entre homosexuales bajo la premisa de que su prohibición en el Código Civil es inconstitucional, pero no será sino hasta finales de abril cuando se presente un proyecto de ley de matrimonio homosexual, tras el fracaso de la iniciativa presentada en 2009.
En tanto, "La Española" y "La Argentina" voltean de nuevo a Toronto y exploran la idea de regresar a Canadá, donde desde el 20 de julio de 2005 se reconoce el matrimonio homosexual, para poder vivir juntas.













