Ahoracanada

miércoles
08 febrero
2012

Suaad Mohamud Haji llegó a casa

ANA NEGRETE / AHORACANADA.COM

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Suaad y su hijo Mohamed se reúnen en el aeropuerto de Toronto.
FOTO: AHORACANADA.COM
TORONTO.- Suaad Mohamud Haji estuvo a punto de perderlo todo: casa, hijo y libertad, y todo porque no luce como en el pasaporte.

“Mi niño, mi niño”, le dice Suaad a Mohamed, un jovencito de 12 años, que se deja abrazar por su madre. Frente a las cámaras, amigos y familia el chico intenta contener las lágrimas, pero no puede. “La extrañaba”, dice Mohamed a modo de disculpa.

Por la fotografía que aparece en su pasaporte, la ciudadana canadiense, fue acusada de usurpación de identidad al intentar regresar de una visita que hizo a Kenia para ver a su madre. Suaad tuvo que pasar tres meses en Kenia e incluso 8 días en la cárcel.

Agentes de inmigración kenianos no encontraron parecido entre la mujer de 31 años y la imagen que aparece en su pasaporte tomada hace 4 años. “Sus labios no se parecen a los de la mujer en la foto”, aseguraron.

Al pedir ayuda en el Consulado, las autoridades canadienses le dieron la espalda. Aseguraron que Suaad era una “impostora”, cancelaron su pasaporte y depositaron el caso en las manos de las autoridades kenianas para que iniciaran la acción judicial.


“Mi país me dejó sola”:  Suaad

Suaad permaneció detenida 8 días mientras iban preparando su caso; los cargos que se le imputaban incluían ingreso y estadía ilegal en el país. Salió libre bajo fianza, pero sin documentos para viajar.

En las semanas que siguieron, Suaad presentó varios documentos con fotografía, cotejo de pruebas dactilares y hasta demandó una prueba de ADN para comprobar su identidad.

Con los resultados de las pruebas, Suaad comprobó que la foto en el pasaporte y ella eran la misma persona. Un juez de una corte en Nairobi levantó los cargos y, de inmediato, el gobierno federal inició los trámites para traerla de regreso.

El primer ministro Stephen Harper le hizo una llamada el mismo día a Mohamed. “No te preocupes, te aseguro que todo ya está bien y tu mamá ya está en camino”.

Y mientras que Abdi Warsame, un portavoz de Suaad y su familia, dice a la prensa: “Fue una odisea terrible que queremos pronto dejar atrás y volver a la normalidad”, Suaad no suelta ni por un momento a su hijo.

Como cualquier chico normal de 12 años, Mohamed intenta escapar de tanto abrazo materno. “Sólo quiero que todo vuelva a ser normal”, dice sonriendo Suaad; "yo también", secunda Mohamed. Sin embargo, Suaad no deja de abrazar a su niño.



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