MARCIA KIEGGLER / AHORACANADA.COM
El festival de Diwali simboliza la unidad en diversidad. Así que en un país donde la diversidad es su mayor identificador, el gobierno canadiense se une a la celebración. El primer ministro Stephen Harper se unió a la comunidad hindú a encender el candelabro del Diwali, en Ottawa, la capital del país.
Durante el Diwali, celebrado una vez al año, la gente estrena ropa, comparte dulces y hace explotar petardos y fuegos artificiales. Es la entrada del nuevo año hindú, y una de las noches más significativas y alegres del año.
La divinidad que preside esta festividad es Lakshmí, consorte del dios Vishnú. Ella es quien otorga la prosperidad y la riqueza, por eso es especialmente importante para la casta de los comerciantes (vaisyas). También el dios Ganesha es especialmente venerado ese día. En el Este del país se venera particularmente a la diosa Kali.
Es una de las festividades religiosas más entrañable porque permite hermanar a todas las personas de una manera muy especial, y por eso también es celebrada por musulmanes, cristianos y sijs. Estos últimos celebran la liberación de su sexto gurú, Hargonbind, y se homenajean a los diez gurús espirituales del sijismo.
La fiesta tiene lugar en el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de kārttika (21 de octubre al 18 de noviembre), y puede durar cuatro o cinco días.













