Ellas, las divas, se llevaron la noche. Y aunque Beyoncé se quedó con seis premios en la 52 edición de los Grammy, el mayor número de trofeos conseguido nunca por una cantante, y Taylor Swift, con su toque country, se quedó con cuatro gracias a Fearless, el álbum más vendido de 2009 en EU, la nota la dio Lady Gaga.
La Gaga sólo obtuvo dos galardones y uno ni lo recogió porque se preparaba para su presentación, acaparó todas las miradas y motivó todos los ¡Wow!
Lady Gaga llevó al auditorio al planeta Gaga, un mundo futurista de ingeniería diseñado por Giorgio Armani Privé, en donde órbitas y cristales desafiaban las leyes de la gravedad. La Gaga por supuesto traía su propio Sputknik en la mano. Dio un magnífico espectáculo nada menos que con Sir Elton John.
Pink en el aire
Pero si Lady Gaga pisó fuerte, Beyoncé no se dejó robar la noche. Beyoncé encabezaba la lista de nominados con 10 candidaturas y entre otros premios, obtuvo el de Mejor Interpretación Vocal Femenina Pop por "Halo", Mejor Canción de R&B por "Single Ladies (Put A Ring On It)" y Mejor Disco de R&B contemporáneo por I Am... Sasha Fierce.
"Muchas gracias. Esta ha sido una noche increíble para mí", declaró Beyoncé.
Lady Gaga se cambió tres veces de modelo -cada uno más extravagante al anterior-, al igual que Beyoncé, que llegó ataviada con un sensual vestido de color carne diseñado por Stéphane Rolland que marcó todas sus curvas y acabó cantando de rodillas para levantarse en pie como la reina.
Aunque no sólo de moda viven las divas, porque tanto Beyoncé como Lady Gaga también se dejaron la piel a la hora de cantar desde el escenario. No se puede decir lo mismo de Taylor Swift, la más criticada de todas las ganadoras del Grammy, ya que no actuó.
La joven princesa estadounidense demostró en todo momento que hay muchas formas de ser diva, y la música puede no ser la principal.













