DARÍO ECHEVERRY / AHORACANADA.COM
De acuerdo con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cabotaje; es decir, el servicio de carga doméstica, está reservado a los mexicanos. Sin embargo, la Cofeco y la Cofemer han dado su visto bueno a que empresas foráneas ingresen al mercado mexicano.
Directivos de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar), de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat) y la Asociación Mexicana de Mensajería y Paquetería (AMMPAC) externaron su preocupación respecto a este anteproyecto de Reglamento de Paquetería y Mensajería.
En conferencia de prensa, los representantes de las tres agrupaciones indicaron que el Anteproyecto de Reglamento presentado por la autoridad tendría graves consecuencias ya que, al liberar el peso del paquete y aumentar a más de cuatro toneladas la capacidad del vehículo, se abriría a la participación extranjera el servicio de carga doméstica reservada en el TLCAN y la Ley de Inversión Extranjera para los nacionales y empresas con cláusula de exclusión de extranjeros.
“A la Cofeco y a la Cofemer les faltó información al emitir sus comentarios del anteproyecto del Reglamento de Mensajería y Paquetería, mientras que a la SCTR le faltó sensibilidad”, dijo Juan Carlos Muñoz Marques, presidente de Canacar.
El anteproyecto referido libera el peso de los paquetes a trasladar en territorio mexicano y aumenta a más de cuatro toneladas la capacidad del vehículo que los transporta. “Eso ya es autotransporte de carga en el país. Estamos hablando de cabotaje y esta actividad está reservada a las firmas mexicanas. En tal caso exigimos reciprocidad y que a nosotros se nos permita hacer cabotaje en territorio de Estados Unidos y Canadá”, dijo por su parte Manuel Armendariz, vicepresidente de la Canapat.
Los tres juntos
Muñoz Marques dijo que "si bien no está mal que la Cofeco emita comentarios sobre los reglamentos para la actividad de los mercados en el país, el organismo sí debería estar mejor informado de las operaciones y acuerdos".
Los directivos argumentaron que no es que se cierren de facto a la operación de empresas foráneas, sino que exigen en tal caso reciprocidad y que el mercado también se abra para ellos. Y es que las empresas mexicanas de paquetería y mensajería, así como las de autotransporte de carga en general no pueden operar en suelo estadounidense o canadiense.
“¿Por qué México abría de dar el primer paso al frente? Será mejor si lo damos los tres países del bloque de América del Norte”, propuso Muñoz.
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