SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM
Primero fue el ministro canadiense de Finanzas, Jim Flaherty, quien aseguró que el gobierno de Stephen Harper se opondrá al impuesto propuesto por el FMI. "Canadá no está de acuerdo con una regulación excesiva y arbitraria del sector financiero", dijo Flaherty.
Ahora es Mark Carney, gobernador del Banco de Canadá, quien recalcó que Canadá no participará en la iniciativa. Carney calificó a la Contribución a la Estabilidad Financiera como un impuesto "distractor", que "no resuelve nada de fondo".
"Canadá no impondrá la medida a sus instituciones financieras porque no es una solución real", aseguró Carney.
Esta Contribución a la Estabilidad Financiera, que es un impuesto que inicialmente pagarían todas las entidades financieras por igual y que posteriormente variaría según el nivel particular de riesgo asumido, es una iniciativa alentada principalmente por Estados Unidos y varios miembros de la Unión Europea.
En Europa, los principales países a favor de la Contribución a la Estabilidad Financiera son Francia, Alemania y Gran Bretaña.













