SILVIA MÉNDEZ / AHORACANADA.COM
El Ingeniero, como le llaman sus allegados, tiene una fortuna personal de 67 mil 838 millones de dólares y es el propietario del mayor imperio económico de telefonía y cemento.
Pero también es un experto en arte, un amante de las carreras de autos y maneja como nadie estadísticas y datos de beisbol. He aquí la charla con El Ingeniero.
- Ingeniero, hace algunos años le pregunté a Bill Gates qué llevaba en su bolsillo y para mi sorpresa, el hombre más rico del mundo en ese momento me mostró que tenía un hoyo. Hoy, de acuerdo a Forbes, usted se encuentra entre los cinco hombres más adinerados del planeta. ¿Qué lleva en el bolsillo? Después de una carcajada, Carlos Slim se asoma a su bolsillo y responde: Nada. No sé si eso tiene algún significado oculto, pero no llevo nada conmigo. Pienso que al final nos vamos sin nada, sólo dejamos nuestras obras, familia, amigos y, quizá, una positiva influencia.
- ¿Qué se siente ser uno de los hombres más ricos del planeta? Me da igual. Cuando se pone uno a competir para ganar la carrera de 100 metros o el maratón, puede tener algún sentido tratar de ganar la medalla de oro, pero esto no es ninguna competencia atlética. La actividad empresarial es una vocación. Es estimulante ver cómo las cosas, los planes, los objetivos empresariales se van cumpliendo.
- ¿Cómo empezó a ganar dinero Carlos Slim? El primer dinero que llegó a mis manos fue mi domingo. No era dinero de mi trabajo, era del domingo que mis padres me daban, pero a los 12 años ya tenía mis primeras inversiones. Semana a semana mi padre y yo revisábamos juntos mi libreta de ahorros. Desde entonces, la inversión y el ahorro han sido parte medular mi vida. Después, intercambiaba y vendía tarjetas de beisbolistas famosos. Pero empresarialmente, empecé hace más de 40 años, comprando y desarrollando empresas como Constructora Carso, una mina de cobre, una embotelladora de refrescos, inmuebles, promoción de viviendas, la casa de Bolsa Inbursa y poco a poco he ido inviertiendo más y más.
- Hace poco presentó en Nueva York, junto con el ex presidente Bill Clinton y el magnate minero canadiense Frank Giustra una iniciativa contra la pobreza latinoamericana...
Es interesante. Clinton tiene mucho aprecio a Latinoamérica y ahora está haciendo la operación más grande aquí. Espero que sea la primera de muchas otras en esta región. Nosotros emprendemos este proyecto antipobreza con cien millones de dólares y otro tanto similar lo invertirá Giustra.
- ¿Cuál es el plan de Slim para acabar con la pobreza?
La mejor forma de enfrentar la pobreza es a través de inversión, educación, desarrollo y empleo. La caridad, los donativos, Santa Claus, alivian, pero sólo temporalmente. Ya no hay que enseñar a pescar, como dice el dicho. Hay que enseñar a pescar, pero si sólo enseñas a pescar, la gente vive en el autoconsumo. Hay que enseñar a comercializar el pescado, para que puedan intercambiarlo por otros bienes. Por ejemplo, en China, una buena parte de la población vive en el autoconsumo, igual que en nuestros países que viven en la marginación“.
- En repetidas ocasiones ha hablado de la influencia de su padre, Julian Slim (empresario proveniente de Líbano), en sus negocios.
“Las claves del éxito comercial que nos inculcó mi padre fueron simples: vocación, talento y trabajo. Pero además de la dedicación al trabajo, mi padre nos enseñó el valor de la familia, el respeto a nuestras raíces y tradiciones, pero también el amor al país que nos alberga. Los inmigrantes nos caracterizamos por nuestra actitud al trabajo, nuestra sencillez, por el espíritu de aventura que nos innunda y por la sed que tenemos de desarrollarnos“.
- Con tanto dinero, bien podría uno de estos días retirarse y vivir muy holgadamente...
Usted no le pide a un artista que se retire porque ya terminó determinado número de pinturas. Es su vocación, y para mí trabajar es no sólo una responsabilidad social y empresaria, sino también una necesidad emocional.
¿Quién es Carlos Slim?
El empresario Carlos Slim Helú, de 67 años, es el rey de las telecomunicaciones y el cemento y propietario del mayor imperio económico de México. Quienes lo conocen reconocen el desarrollado "olfato" para distinguir las excelentes oportunidades de negocio que se le presentan ya sea comprando o rescatando empresas bajo el conocido modelo de "comprar cuando todos venden y vender cuando todos compran".
Su posición como uno de los dos hombres más ricos del mundo le ha valido críticas, controversias y envidias sustentadas en argumentos éticos, empresariales, bursátiles, pro competitivos y de justicia social.
Sus competidores se quejan de que El Ingeniero abusa del monopolio, pero más allá de la opinión de algunos, este empresario tiene la trayectoria más exitosa de la década.
Su imperio se reparte entre telecomunicaciones, comercio, infraestructura y banca; da empleo directo a 220 mil personas e indirecto a medio millón, aporta el 6.3% del PIB de México y tiene un valor estimado superior a los 53 mil millones de dólares, en un país con la mitad de la población en el umbral de la pobreza.
Desde hace tiempo, Slim y sus hijos están prestando más atención a las oportunidades de inversión en Estados Unidos. Acerca del mercado canadiense, asegura que "le encantaría afianzar relaciones con Canadá. Tenemos planes para el 2009".
Slim ha mostrado especial interés en la filantropía sin abandonar los negocios y se ha comprometido a invertir hasta 10 mil millones de dólares en los próximos 4 años en proyectos de asistencia.













