ROMINA BLAS / AHORACANADA.COM
Y es que si hay un colectivo especialmente expuesto a los vaivenes de la economía canadiense es el de los inmigrantes.
"Este año toca apretarnos el cinturón", dijo Laura Cepeda, quien llegó de Honduras hace 8 años para vivir en Toronto y ahora en Calgary.
"Esta vez sólo nos daremos un regalo para cada uno en la familia. Por supuesto que eso nos pone tristes, pero a la vez creo que en mi familia somos afortunados porque hay muchos que quizás no van a tener ni siquiera para eso", agregó Cepeda.
"Mi esposo fue despedido de su trabajo en la construcción en octubre y las cosas en casa no andan bien", agregó Cepeda, quien tiene dos hijos de 7 años y 9 años.
"Pero no somos los únicos. Tenemos familias amigas que pasan por lo mismo. No hay dinero y lo que más pesa son los hijos. Uno quisiera darles algo lindo en estas fiestas", agregó.
Al mal tiempo, buena cara
Irma Domínguez tampoco la está pasando bien. "Me redujeron en la fábrica mi tiempo completo por un medio tiempo y las cuentas se me amontonan en la mesa de la cocina".
Domínguez planeaba visitar por primera vez a su madre en Guanajuato, México, pero "con las tarjetas al tope no voy a poder moverme. Ya verán tiempos mejores", agregó.
Ismael Rodríguez encontró un "puerto" donde parar en estas fechas. "La situación es mala, pero al mal tiempo, hay que buscarle buena cara. Mis amigos y yo hemos decidido no regalarnos nada esta Navidad, que no sea nuestra compañía y un buen café caliente", dijo.













