ROMINA BLAS / AHORACANADA.COM
ALBERTA, 10 de junio.- A pesar del desastre ecológico que ha dejado el derrame de petróleo en el Golfo de México, continúan las operaciones de extracción de petróleo en Alberta. Ahí no existe la posibilidad de que una plataforma haga explosión o se presente un derrame, pero el petróleo extraído de las arenas bituminosas de Canadá presenta otros retos ambientales.
En un mundo en el que tantas naciones productoras de petróleo están a gran distancia, viven inestabilidad o son hostiles con EU, las arenas bituminosas canadienses tienen un gran atractivo político. Se espera que las arenas bituminosas de Canadá se conviertan este año en la fuente principal de petróleo importado de Estados Unidos, al rebasar las importaciones de petróleo convencional de Canadá y casi igualando las importaciones combinadas de Arabia Saudita y Kuwait, de acuerdo con la firma de consultoría IHS Cambridge Energy Research Associates.
"El mercado de respaldo de Canadá para su petróleo probablemente es China, y ya hay planes para construir oleoductos de Alberta a la costa oeste canadiense para facilitar los embarques a Asia", asegura el Financial Times.
Y es que la producción de petróleo de las arenas bituminosas conlleva riesgos y problemas ambientales de consideración. La mayoría de los grandes sitios de producción son minas inmensas, acompañadas por lagunas de desperdicios tóxicos.
Las arenas bituminosas, también conocidas como arenas de alquitrán, ahora se ven sometidas a un mayor escrutinio al tiempo que la Administración Obama revisa la solicitud de una compañía canadiense para construir un nuevo oleoducto subterráneo de 3 mil 200 kilómetros que iría desde Alberta hasta la Costa del Golfo de Texas y que elevaría significativamente el acceso estadounidense al petróleo. En el proceso de toma de decisión, que se espera este otoño, los funcionarios federales están sopesando las preocupaciones ambientales contra la necesidad de asegurar un suministro confiable de petróleo que ayude a satisfacer la sed insaciable de la nación.
El accidente del Golfo agrega todavía otra capa de complejidad. Los reguladores y el Congreso de EU ahora tienen bajo consideración nuevos límites a la perforación frente a la costa después de la catástrofe del Deepwater Horizon, lo que aumenta la presión para depender cada vez más de las arenas bituminosas de Canadá. Al mismo tiempo, ha crecido la conciencia política de los riesgos involucrados.
Desde el punto de vista de suministro, las arenas bituminosas, también conocidas como arenas alquitranadas, tienen mucho a su favor. Canadá tiene 178 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, prácticamente todas en arenas bituminosas. Sólo Arabia Saudita tiene más reservas comprobadas de petróleo. Estados Unidos produce aproximadamente 5 millones de barriles de petróleo al día e importa 10 millones más. Canadá provee alrededor de un millón 900 mil barriles de las importaciones diarias, casi la mitad de eso de las arenas bituminosas, asegur IHS.
La extracción del petróleo de las arenas produce muchos más gases de invernadero que la perforación, aseguran los grupos ambientalistas, y el proceso requiere de tres barriles de agua por cada barril producido porque la tierra debe ser eliminada con agua.
Michael A. Levi, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, asegura que las importaciones procedentes de las arenas bituminosas remplazarán al petróleo convencional de sitios como Venezuela y México, donde el petróleo pesado requiere tanta refinación que produce una cantidad comparable de emisiones de gases de invernadero. Para EU, “en el panorama general, el impacto real de las emisiones es muy pequeño”.













