Reporte elaborado por Tandem Media & Communications Ltd.
Es domingo. Así que seguramente Lucio García llamará por la noche a su natal Cuzco con una tarjeta prepagada y Eddie Barón revisará por internet la cuenta de ahorros que tiene en un banco en Bolivia. María conversará con su novio, aquél que dejó en Argentina, desde un cibercafé, y la pequeña Amalia disfrutará de las caricaturas en inglés, mientras se come un gansito (pastelillo) como haría cualquier niño en México. Y todo esto, desde acá, en Canadá.
Los orígenes, motivos y condiciones que los trajeron a vivir en el país son diversos; sin embargo, los expertos calculan que los nuevos inmigrantes tendrán mayores oportunidades de desarrollo e integración que aquellos que llegaron hace más de 30 años. Ellos son la nueva generación de inmigrantes latinoamericanos.
Tienen a su favor una mayor preparación y un mejor conocimiento del día a día que se vive en el país receptor porque están más informados. “Algunos vienen incluso con contratos de trabajo y no son pocos los que manejan alguno de los idiomas oficiales de Canadá”, explica Brenda Romo, experta en Asuntos de América del Norte.
Es más, alrededor del 85 por ciento de los hispanos que llega bajo el programa de profesionales domina el inglés, y un 28 por ciento cuenta con educación superior, incluso con estudios de postgrado, agrega la especialista de la Universidad de las Américas.
Marcelo Suárez-Orozco, cofundador del Immigrant Project de Harvard, sostiene que “los hispanos aprenden inglés más rápido que los italianos y polacos de hace un siglo, y un 30 por ciento de los adultos provenientes de diversos grupos inmigrantes de primera generación se casan con personas no latinas”.
“A pesar de que la mayoría conserva sus valores familiares, esta generación de inmigrantes está más dispuesta a integrarse a la nueva realidad intercultural”, opina Suárez-Orozco.
Incluso la globalización ha jugado a su favor. “Ésta no es la diáspora de nuestros padres. La globalización se ha expandido de tal manera que los inmigrantes pueden continuar activamente relacionados con la vida cultural, económica, política y social de sus países de origen a la vez que se integran en el nuevo”, explica Gerrard Hoorley, catedrático de la Universidad de York.
Hace unos 30 años, la manera más común que tenían los inmigrantes latinos para comunicarse con sus familias desde Canadá era a través de intercambios de cartas y recetas de cocina o porque alguien les traía noticias del lugar de origen.
Hoy en día, el desarrollo de las comunicaciones hace más frecuentes los viajes al país original. Los inmigrantes pueden tomar su café por la mañana mientras leen las noticias de su país a través de internet, comenta Hoorley. “A través de los tratados de libre comercio se encuentran productos que antes era imposible encontrar, con tarjetas prepagadas llaman a sus familias a un costo muy inferior a lo que pagaban hace 10 años”, agrega.
Ricardo Aceves llegó a Canadá hace 28 años. “Veníamos huyendo de la dictadura. Estaba muy difícil vivir en Chile. Claro que cuando llegamos no hablábamos inglés y nos tocó a mi mujer y a mí trabajar muy duro. Estábamos solos y no teníamos quién nos ayudara. Hacíamos de todo para salir adelante; eran momentos muy difíciles”, comenta.
“Yo pienso que a nosotros nos tocó un mal momento, pero para nuestros hijos que llegaron aquí pequeños Canadá es su país. Aquí se prepararon y formaron sus familias. Es otra generación. Mis hijos y los que van llegando tienen más oportunidades que nosotros y eso me alegra. Siento que nuestros esfuerzos no fueron en vano”, agrega Aceves.
El gobierno canadiense también ha intensificado sus programas de desarrollo social, integración y preparación académica para los recién llegados. “La mejor manera que tienen los nuevos inmigrantes de integrarse es informándose. Hay muchos programas y sistemas trabajando a su favor y deben aprovecharlos. Y, si no existen, solicítenlos. En la medida en que hagamos saber cuáles son nuestras necesidades tendremos más oportunidades de satisfacerlas y desarrollarnos”, recomienda la trabajadora social Consuelo Vales.
En resumen, los hispanos están mejor preparados académicamente, han comenzado a generar riqueza en el país y aprenden inglés o ya lo manejan. Además, gracias a los sistemas de comunicación e información no están obligados a renunciar al contacto con sus países natales y cultivan sus tradiciones y valores familiares a la vez que se integran a Canadá. Esta nueva generación de inmigrantes aún no puede cantar victoria, pero sin duda va por buen camino.
Proyecciones
El efecto dominó en América del Norte
Si tomamos en cuenta que en Estados Unidos hay más hispanos que canadienses viviendo en Canadá se vuelve indispensable analizar y comparar el desarrollo que los inmigrantes latinoamericanos han tenido en la Unión Americana y se antoja válido hacer una proyección de la influencia que tendrán los inmigrantes latinoamericanos en Canadá tomando como referente el desarrollo de la comunidad en Estados Unidos.
Entrevistamos a varios especialistas para conocer su opinión al respecto y estas son sus proyecciones:
“El hispano que llega a Estados Unidos, no es el mismo que emigra a Canadá. Los retos que enfrenta, sus características y entorno son muy distintos, pero sin duda en ambos países vamos desmontando todos los estereotipos que existen en torno a la comunidad latina”, asegura Abe Tomás Hughes.
El presidente de la Alianza Hispana para la Mejora de las Carreras (HACE, por sus siglas en inglés) afirmó que en EU los profesionales latinos de segunda y tercera generaciones son muy jóvenes, prácticamente bilingües, tienen un alto nivel de estudios y mantienen una marcada influencia en la economía estadounidense. Características similares comparten los profesionales que emigran a Canadá, aunque la población es mucho menor.
"Los profesionales latinos somos un sector creciente que está haciendo una diferencia en América del Norte. En una economía productiva, más trabajadores significan mayor crecimiento", agrega Hughes.
En el 2008 los hispanos en EU, la primera minoría étnica y la de más rápido crecimiento del país, alcanzarán como grupo un poder adquisitivo de 983.100 millones de dólares y conformarán el 12.8% de los consumidores en EU, asegura Brenda Romo.
Antes de que concluya el año, el valor neto de los hogares hispanos en EU estará por encima de los $700 mil millones. La empresa de encuestas HispanTelligence afirma que la tasa de crecimiento del poder adquisitivo hispano en los últimos diez años es tres veces superior al promedio nacional.
En el estudio “Perspectivas de la Comunidad Latinoamericana en EU”, el HispanTelligence asegura que los hispanos que compran una vivienda son cada vez más hasta el punto que los apellidos García y Rodríguez se encuentran entre los cinco primeros de los nombres que adquieren una casa en EU.
“Este cambio viene acompañado de oportunidades para los hispanos, las empresas necesitan profesionales hispanos que diseñen mensajes y estrategias que atraigan al consumidor hispano, ejecutivos que negocien con las empresas latinas y que ayuden a definir qué productos son más apetecidos”, agrega el estudio.
Los retos
Alvaro Vargas Llosa, director del Centro para la Prosperidad Global del Independent Institute, explica que a pesar de los grandes pasos que ha dado la comunidad latina en EU, se topa con varias objeciones que no necesariamente son ciertas como el que los inmigrantes latinos amenazan el empleo de los estadounidenses y que erosionan su cultura.
“Debido a que gran parte de la inmigración hispana a EU ha sido por causas económicas y que un número importante no tenía estatus migratorio, es frecuente encontrarse con estereotipos poco favorecedores”, comenta Vargas Llosa.
“Afortunadamente esta realidad ha ido cambiando. A través de varios estudios, The Independent Institute ha visto que los hispanos se han asentado y son una comunidad que le inyecta vida y riqueza al país”, asegura.
Vargas Llosa agrega que dadas las características del sistema de inmigración canadiense y la diversidad de la población, los latinos no se topan con esta cuestión; sin embargo, tendrán que saltar la valla de la experiencia canadiense para entonces poder asentarse, ejercer su profesión e iniciar la etapa de producción y desarrollo. “Pero, créanme, van por buen camino”, comenta el estadista.
| < Anterior |
|---|













